El duelo y la pareja

El duelo es un proceso en parte interno y en parte compartido: interno, porque implica un proceso de introspección, de revisión y reconstrucción, guiado por el dolor; y compartido, porque como seres sociales que somos, vivimos en familia, en comunidad, etc.

El duelo tiene lugar tras cualquier clase de pérdida, aunque suele ser más intenso tras el fallecimiento de algún ser querido. No es un sentimiento único, sino más bien una completa sucesión de sentimientos que precisan de cierto tiempo para ser superados, no siendo posible el acortar este período de tiempo. Es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo que es importante para nosotros.

Lo que vivimos afecta a nuestro entorno y, al mismo tiempo, la manera en que lo vivimos está mediada por nuestro círculo más cercano y por nuestra cultura.

El duelo por la muerte de la pareja

Cuando sufrimos la pérdida de una pareja, pareciera que el mundo cambia drásticamente, el dolor puede hacer que las personas se sientan aturdidas, agobiadas y atemorizadas.

Puede sentirse culpable por ser el que todavía está vivo. En algún momento, es posible que hasta se sienta enojado con su pareja por haberlo dejado. Todos estos sentimientos son normales. No hay reglas sobre cómo debe sentirse. No hay una forma correcta o incorrecta de estar de duelo.

Cuando está sufriendo por una pérdida así, puede sentir dolor físico y emocional. Las personas que están de duelo a menudo lloran fácilmente y pueden tener:

  • Dificultad para dormir
  • Poco interés en la comida
  • Problemas de concentración
  • Dificultad para tomar decisiones.

Además de lidiar con los sentimientos de pérdida, quizás también tenga que poner en orden su propia vida. Esto puede ser una tarea dura. Algunas personas pueden sentirse mejor antes de lo que esperaban, mientras que otras pueden tomar más tiempo.

¿Todos sienten lo mismo después de la muerte de un cónyuge?

Los hombres y las mujeres comparten muchos de los mismos sentimientos cuando muere su pareja. Ambos pueden lidiar con el dolor de la pérdida y ambos pueden preocuparse por el futuro. Pero también puede haber diferencias.

Muchas parejas casadas se reparten las tareas del hogar. Dividir los trabajos a menudo funciona bien hasta que hay una sola persona que tiene que hacerlo todo. Aprender a administrar nuevas tareas, desde los quehaceres del hogar hasta las reparaciones de la casa y las finanzas, lleva tiempo, pero se puede hacer.

Estar solo puede aumentar las inquietudes sobre la seguridad. Es una buena idea asegurarse de que haya cerraduras que funcionen en las puertas y ventanas. Si necesita ayuda, lo que mejor se puede hacer es pedirle ayuda a un familiar o amigo.

Enfrentar el futuro sin la pareja, puede causar temor. Muchas personas nunca han vivido solas. Aquellos que son viudos y jubilados pueden sentirse muy solos y deprimidos.

El duelo dentro de la pareja

Cuando tiene lugar una pérdida en la familia, sus miembros inevitablemente inician su proceso de duelo, cada uno diferente, a su manera y con sus peculiaridades. En el ámbito de la pareja, se establecen las mismas diferencias individuales, con la dificultad añadida de que hay que manejar este proceso con la dinámica previa de la pareja y con la carga añadida que suele depositarse en los momentos de dolor.

El duelo por la muerte de un hijo es la primera de las pérdidas que nos viene a la mente cuando pensamos en el duelo conjunto que vive la pareja, pero la muerte de algún familiar cercano o de amigos también desencadena el duelo y, por tanto, el proceso compartido.

Aceptar las diferencias en pareja ante la vivencia de un duelo

A menudo somos testigos de cómo dos personas que ven una misma escena pueden interpretarla de diferente manera e, incluso, pueden explicarla de forma tan dispar que, a veces, parece que han visto escenas distintas.

Con el duelo y la pareja ocurre lo mismo: puede que ambos hayan perdido a un hijo, pero la forma de asumirlo, expresarlo y vivirlo va a ser distinta, puesto que son personas distintas. Y ahí está el reto de la pareja que experimenta una pérdida: en saber entender que el duelo del otro, su forma de expresarlo y vivirlo es tan válido como el propio.

Claves para superar el duelo en la pareja

En el duelo en pareja hay dos ingredientes fundamentales: la claridad y la paciencia. Es muy común que en estas circunstancias se atribuyan a la pareja suposiciones y pensamientos que se asumen como ciertas sin confrontarlas primero, pudiendo ser reales algunas veces, pero otras, no.

Poner claridad en los sentimientos de uno y otro va a potenciar la empatía entre los dos. Es la manera que tiene la pareja de ajustarse, de poder ver cómo poder ayudarse entre ellos y, también, de comprobar qué expectativas de uno y otro no pueden o no van a cumplir.

Conflictos del duelo en pareja

Cuando escuchamos al otro y le atendemos con cariño y la mente abierta, podemos comprender lo que le ocurre, cómo lo está asumiendo y cómo está siendo su proceso, siempre diferente al camino propio. Por tanto, habrá puntos de encuentro y puntos de divergencia. Las necesidades de cada uno serán diferentes, puesto que cada uno va a vivir el duelo a su manera y con sus propias peculiaridades.

En esta situación, será normal que la pareja atraviese por momentos de mayor tensión, en los que el conflicto y la irritabilidad estarán presentes, puesto que hay muchos cambios, dolor, experiencias vividas. Es importante, tener en cuenta que la vida ha cambiado y eso se refleja en la pareja. Tanto uno como otro tendrán la mayor parte de su energía centrada en su propio proceso.

Conclusiones

Cuando la pareja muere, a pesar de que pase el tiempo, es posible que aún extrañe a su cónyuge. Pero para la mayoría de las personas, el dolor intenso disminuirá. Habrá días buenos y malos. Es posible que la persona se sienta culpable por reírse de una broma o disfrutar de la visita de un amigo. Es importante que comprenda que esto puede ser un sentimiento frecuente.

Cuando se vive en pareja el duelo de algún otro familiar, la manera en que los dos vayan afrontando el proceso y cómo lo vayan resolviendo determinará la unión y el crecimiento de la pareja, o su distanciamiento. Para poder atravesar juntos este camino, es importante tener claro que lo que está en la base es el amor. Desde el amor se conecta con la comprensión, la empatía, la paciencia y el respeto.

Un tema de suma importancia es considerar que lo único seguro que tenemos en esta vida es que en algún momento vamos a partir, por esto es conveniente pensar y planificar nuestra partida, para no dejarle problemas a nuestros familiares.

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