Exhumación, crimen, pecado y mito.

¿Qué hay detrás de esta práctica que ha trascendido en la cultura y el tiempo?

 

El término exhumación muchas veces nos remite a pensar en temas legales donde es necesario extraer los restos de áridos de quien quizá fue víctima de algún suceso trágico, sospechoso o perseguido de oficio por las autoridades.  

Esta idea y su concepción de terrible pecado ha estado siempre  presente en las culturas que adoptaron la inhumación como forma de descanso para sus difuntos;  ha sido también alimento para un sin número de manifestaciones  literarias, fílmicas, televisivas y hasta informativas  que contiene la exhumación de un cadáver  como parte del desenlace de alguna historia o noticia.

Muestra de este paradigma está el caso de Mercy Lena Brown “La última vampiro de Nueva Inglaterra”, en un caso nacional, encontramos el mito de la exhumación de los restos del actor Joaquín Pardavé, supuesta víctima de narcolepsia.

Poco se sabe sobre otros motivos que inciten a la exhumación de un cuerpo en el caso de un deceso natural, legal y que no representa ningún pecado o conflicto religioso-cultural.

Hoy en día la capacidad de los cementerios civiles o privados se ve limitada por el aumento de la población y consecuentemente por  fallecimientos, principalmente en zonas metropolitanas como es el caso de la Ciudad de México. Pese a la escasa oferta de espacios idóneos para el descanso final de nuestros seres queridos, encontraras que  Jardín la Paz, panteón privado ubicado al oriente de ciudad, ofrece el espacio,  las condiciones definitivas y a precios accesibles en la variedad del servicio de exhumación.

Esta situación ha generado también la creación de los denominados servicios de temporalidad, que consisten en la renta del espacio para fosas y gavetas en el lapso de 7 años, tiempo que se considera suficiente para la descomposición integra de los restos, siempre y cuando existan las condiciones idóneas, puesto que se han dado ocasiones en las que se ha encontrado una descomposición irregular e incompleta en el mismo plazo, debido a las malas prácticas de calidad y descuidos al realizar la inhumación o entierro.

En esta circunstancia donde el plazo para resguardar los restos áridos ha vencido, es necesario realizar una exhumación y reubicarlos.Piublicación de prueba

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